EL PERDÓN
Santísimo Cristo del Perdón
Ante la devoción que adquiría día tras día, la imagen académica de Jesús crucificado bajo la advocación del Cristo del Perdón, por parte de los fieles que se acercaban a la ermita de Santa Ana de Chiclana de la Frontera (Cádiz), donde recibía devoción, los miembros de la Junta directiva del Grupo Parroquial, con su presidente y director espiritual, el reverendo padre don Francisco Aragón Calderón, párroco de la iglesia de San Juan Bautista (iglesia Mayor), se aprobó el practicar las gestiones pertinentes para la realización de una talla, a tamaño natural, de Cristo crucificado bajo la advocación de “el perdón”.
Del fruto de estas gestiones se tomó la decisión de que la obra fuera realizada por el escultor imaginero Manuel Martín Nieto, de Morón de la Frontera, Sevilla.
Una vez realizado el boceto correspondiente, con el visto bueno de nuestro director espiritual y la aprobación del Obispado, fue presentado el proyecto a los hermanos y devotos, con la propuesta del compromiso de que la realización de la citada imagen sería sufragada por donaciones hasta completar el importe total de la obra. Adquirido el compromiso, se procedió al encargo de la imagen y tras un largo periodo de espera llegó a nuestra ciudad en la noche del 14 de marzo de 2015, siendo acogida en el convento de clausura de las Madres Agustinas Recoletas, que estuvieron velando toda la noche la portentosa imagen de Cristo.
Al día siguiente, el 15 de marzo de 2015, fue trasladada a la iglesia Mayor y en solemne acto fue bendecida por el Rvdo. Padre D. Francisco Aragón Calderón, bajo la advocación del Santísimo Cristo del Perdón.
La sagrada imagen está tallada en madera de cedro, policromada, de estilo neobarroco, representando la crucifixión de Jesús y que recoge el castigo infligido y en base al pasaje del Evangelio de San Lucas, Capítulo 23, Versículos 33 – 34.
V.33. Llegados al lugar llamado “La Calavera”, le crucificaron allí, a Él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
V.34. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen». Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.
Desde entonces se encuentra expuesta a devoción en su capilla de la parroquia de San Juan Bautista (iglesia Mayor), de Chiclana de la Frontera – Cádiz.


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